6 de julio de 2023

Reseña #6

Michael (1924)
dir. Carl Theodor Dreyer

¡Prepárate para un torbellino cinematográfico como ningún otro! Michael (1924) es un drama silente que teje un cuento de amor prohibido de la manera más cautivadora. Prepárate para ser arrastrado a una época en la que las convenciones sociales constreñían los verdaderos deseos y los secretos bullían bajo la superficie.

Con "Michael", nos encontraremos enredados en una red de pasión, engaño y traición entre el brillante pintor y su joven modelo masculino. Pero las cosas se complicarán aún más cuando una condesa en bancarrota entre en escena, poniendo todo patas arriba.

Prepárate para una montaña rusa de emociones mientras el amor y la obsesión chocan, dejando ningún corazón indemne.

Así que toma tus palomitas de maíz y prepárate para una aventura cinematográfica inolvidable. "Michael" te llevará en un viaje fascinante a través de las profundidades del amor y el poder inquebrantable del arte.

¿Que dice el Team Cine Mudo?


CRISTIAN: Una historia transversal en cuanto a las emociones, pero icónica para la representación de la homosexualidad en el cine. Una representación seria, realista y sutil. Dreyer con todo su expertise nos entrega una exuberante propuesta fílmica, llena de arte, amor y sentimientos donde se manifiestan relaciones del mismo sexo, las de distintas edades, relaciones tóxicas y por conveniencia. Aprovechando el contexto artístico de la obra original, el film hace homenaje a la intensidad del artista y sus inspiraciones, dejando entrever, que para crear ese arte maravilloso, también se debe sufrir por el mismo. Se destaca el fino y revelador juego de miradas entre sus protagonistas. ⭐⭐⭐⭐

FERNANDO: Dreyer nos hace, excusándose en el mundo del arte, una radiografía de una relación homoerótica entre un maestro y su alumno. Con delicadeza y sutileza, Dreyer nos va mostrando cómo va afectando ese amor no correspondido y la ceguera que esto le provoca. ⭐⭐⭐ ½

JESUS:  Obra sobre el amor, la impaciencia del corazon y la ingratitud. Impera la idea de que para crear algo bello debe motivar, excitar, inspirar al autor y, ¿qué hay más bello que el amor?. El juego entre la excelencia del maestro cuando mira a Michael y la maestría de Michael cuando mira a la princesa encierran, a mi parecer, algo más allá de la relación paterno-filial que explicíta Dreyer y que deviene, en la elección amorosa de Michael por la princesa, en un crepúsculo trágico del maestro Zoret. ⭐⭐⭐ ½

VEREDICTO


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